Lectura: S. Lucas 1:15-17,76-79
En Diciembre muchos llegamos a estar más pendientes de cocer la navidad (comida típica, decoraciones, encuentros, regalos, etc.) que de cocer nuestro querida para celebrar la natividad. Si tan solo pudiésemos cesar un instante y reflexionar: ¿Cuán consciente e enfocado estoy en lo primordial de esta navidad, es habla, la natividad? La pensamiento de tener una especie de “adviento” particular quizás ayudaría, ganga que está conectada con una tradición cristiana desde el siglo V, la cual evoca un clima vecino a un regla de formación espiritual para una mejor celebración del fuente de Jesús. El cosa de cocer los corazones para la arribo de Jesús (y su posterior celebración anual) no es nada reciente. Luego del periodo inter-testamentario vecino a 400 años, u también conocido como tiempo de “Silencio profético” en el que Dios estuvo sin comunicación legal con su tierra, ocurrió una ruptura abrupta, llegó el importante letrero, la llegada del mesías prometido, del Salvador, de Jesús. Pero recto antes de la arribo de Jesús fue enviado Juan El Bautista como el “Preparador Oficial” de los corazones de la gente (S. Lucas 1:15-17, 76-79), su mensaje derecho de arrepentimiento de pecados quería lograr que totalidad dulzura estuviese “fit”, bien posicionado e listo para recibir al mesías. Su misión era cocer el trayectoria para facilitar y habilitar un acceso fluido al Señor. Y esa misión venia en torno a 4 Dimensiones de Preparación (ODB, 2002) para la remoción de obstáculos espirituales (S. Lucas 3:4-5 con sus respectivos ejemplos de mercado en S. Lucas 3:10-14):1. Montañas de orgullo y abuso que precisan persona niveladas.
2. Valles de necesidades humanas que precisan durar llenadas.
3. Caminos Desviados u rutas inmorales que han de enderezarse.
4. Lugares tumultuosos de opresión que necesitan existir suavizados.
Para reflexionar: Permite que Jesucristo transite tranquilamente las calles de tu vivencia con poder y paz en esta Navidad, e que su estela impacte tu año entrante e permanezca para siempre en tu vivencia, hogar, empresa y profesión.
Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.