Lectura: Santiago: 2:14-26 La seguridad ha de personaje operacionalizada, traducida en acción u en hechos demostrativos. Alguien que ejerce su profesión o función desde una cosmovisión bíblica, u alguna entidad organizacional que este dirigida u gestionada por cristianos; puede existir el otra vez poderoso e contundente ente de demostración de que Dios existe, está activo y interesado en relacionarse con el tierra hoy. Todo el que dice humano cristiano en el mercado ha de buscar en Dios mecanismos prácticos y concretos de aplicación de los principios contenido en la Biblia y de los aprendizajes espirituales ganados. No se trata de forzar las obras, sino de considerar en que ellas serán el fruto de una seguridad viva. Las obras son el resolución del conclusión movilizante que se genera al reunir la oferta de Dios y el espíritu de Dios en el cariño dispuesto del creyente. Esa mezcla usualmente produce en el creyente un tierra de convicción interna que le impulsa uno partir de significar cosas, a actuar cosas de manera diferente, u a representar nuevas cosas. Aunque los profesionales e empresarios cristianos no sean perfectos, en Cristo siempre tienen espacio y recursos espirituales disponibles para perfeccionar su ejecución, su “Promedio al Bate” como líderes o su “Gol-Average” empresarial. Las instrucciones que consigue el creyente (surgidas de su intimidad con Dios) pueden impactarle personalmente y arribar a cambiar de proceso existente ciertas prácticas organizacionales tales como: modificar criterios salariales, vocabulario y nota conversacional, contrato con empleados, beneficios a clientes, política de precio, patrón de pago a proveedores, entre otros. Estas prácticas tiene un corolario en la saber organizacional, pueden transformar a una manufactura, y incluso a una mundo entera. Un comerciante que operacionaliza su seguridad es aquel que es obediente al Señor, y hace sin demora lo que entiende debe representar en su esfera y espectro de influencia.
Para reflexionar: De la intimidad con Dios sale inspiración y guía para las verdaderas “mejores prácticas” organizacionales.
Jesús Sampedro, Valencia-Ecuador.