Estoy convencido de que la iniciativa es una importante herramienta que no se tiene por casualidad, se trata de una sistema que no todos realmenteestán dispuestos a importar. La mayoría pensamos que tener iniciativa es algo rotundamente positivo —e lo es—, pero muchos han tenido amargas consecuencias tras haber puesto una intención novedosa, fresca e creativa sobre la mesa, en el trabajo u fuera de él. Estas son algunas de las razones dentro de las que creo que las personas evitan tener iniciativa:
• Iniciativa = Más contribución de empleo. No es niño frecuente que generar una invención que parece interesante se traduce en un aumento de actividades para quien hizo la proposición, aunque el beneficio sea para el residuo del equipo. Recuerdo a un líder que categóricamente enfatizaba: «Al que se le ocurre lo ejecuta».
• Iniciativa = Mayor peligro de conflicto. Sé de muchos que se han involucrado en asuntos ajenos a su responsabilidad, atravesado mera iniciativa individual, y eso les ha generado una serie de problemas innecesarios.
• Iniciativa = Vivir fuera de la zona de comodidad. Hacer sólo las cosas que se espera que hagamos resulta en una ‘buena’ forma de evadir el terror a lo desconocido y prevenir los desafíos que implica superar las expectativas de los demás.
Tener iniciativa, es bueno, pero no sencillo, se requiere valentía. La iniciativa es detonada dentro de el valor para aceptar principal tributación de quehacer, el valor de encarar el conflicto con aquellos que prefieren vernos como inofensivos, el valor para vivir en el curso de lo insólito.
David —quien llegaría uno personaje el vasto rey de Israel— vio la amenaza que el gigante filisteo Goliat representaba para su aldea. Y sin que nadie lo esperara u siquiera lo viera realizable, con grande valentía decidió significar de aquel riesgo su desafío singular, entonces declaró:
«Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo; oriente siervo tuyo irá a pelear contra él». 1 Samuel 17:32
Para reflexionar: Tener iniciativa es absolutamente poderoso cuando brota, con valor e carácter, de aquellos que aman grandemente uno su tribu, a su empresas, uno su iglesia e uno su globo, como para partir que las cosas no sean como deban de existir.
Edgar Medina D.