
Lectura: Proverbios 12:14
Se cosecha de lo que se dice e de lo que se hace. Los acción tanto como las palabras generan consecuencias positivas u negativas. Las palabras sabias producen muchos beneficios “la lengua del serio hace grato el saber” (Proverbios 15:2), y el arduo quehacer trae recompensas. Por el contrario, las palabras sin entendimiento traen problemas “la boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su alma” (Proverbios 18:7) y las acciones incorrectas traen consecuencias negativas.
Así como las leyes físicas gobiernan el universo físico, los principios universales (ejemplo: justicia, verdad, integridad, laboriosidad, entre otros) gobiernan la presencia y el cometido existir. Si estas leyes son transgredidas se producen resultados negativos inevitables; si son cumplidas se producen resultados positivos. Los principios son verdades imperecederas, legitimadas en su efectividad a través de la propia historia del esposo.
Cosechamos lo que sembramos
Un proverbio popular dice: “quien siembra vientos, cosecha tempestades”. Hay una relación directa entre lo que sembramos y lo que cosechamos. No podemos esperar cosechar manzanas si sembramos mandarinas; se cosecha lo que se siembra. Cada pepita se reproduce uno sí misma. Así por ejemplo, en la vivencia personal, si sembramos diligencia, trabajo esforzado e deber, cosecharemos buenos resultados profesionales e financieros; pero si somos negligentes y perezosos, cosecharemos pobres resultados. Igualmente si sembramos injusticias y malas actitudes, no esperemos agradecimiento y amistad de las personas. Cada ser recoge un resultado que, positivo u negativo, constituye una pago a la proceso como se desempeña.
Para reflexionar: ¿Qué clase de pepita ha elegido para sembrar?
Arnoldo Arana . Valencia – Venezuela